Hacía tiempo que no preparábamos ninguno en casa, con lo fácil que resulta realmente contando con una yogurtera y lo ricos que salen. Además me apetecía probar algo nuevo, que no fuese el típico yogur blanco sino que pareciese casi como un postrecillo. Entonces recordé que había leído hacía tiempo un tema en un foro de cocina sobre hacer yogures caseros de galleta y ya en su día me llamó la atención.
Era hora pues de salir de dudas respecto a cómo estarían y bueno... su textura es ¡increíblemente cremosa! Como los que se compran por ahí en tarritos de cristal o mejores, ya que están hechos en casa, sale más cantidad y más baratos. Nos han gustado tanto que pronto repetiremos :)

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