Aunque en un principio había planteado unas Navidades tranquilas, al final no he parado apenas por casa. Pero eso sí, las he disfrutado mucho. Después de estos merecidos días alejada de los libros, retomo el blog en este año con la receta de mi primer roscón de Reyes, que como no podría ser de otro modo es de... ¡calabaza! Pero no cunda el pánico a quien no le guste, porque no se nota para nada en el sabor pero sí le da una textura y un color dorado precioso.
La receta original es de Kanela y Limón. El año pasado ya probamos en casa sus bollitos de leche condensada y calabaza, que nos encantaron, y este roscón no ha sido menos. Tenía pendiente preparar uno casero, pero el tema de fermentos y levados me tiraban un poco para atrás. Este es mucho más simple de hacer: amasar *más fácil aún si contamos con panificadora*, dejar levar toda la noche, darle forma, que leve de nuevo, hornear y cuando enfríe ya está preparado para rellenar con lo que más nos guste. En este caso, una combinación de cabello de ángel y nata ¡delicioso!
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