Hace unos años, incluso antes de tener el blog, probamos a preparar unos muffins de frambuesas y chocolate blanco que nos encantaron no sólo por la combinación del ácido de las frambuesas con el dulce del chocolate sino también por la textura tan esponjosa con la que quedaron. Pero al tiempo, cuando quisimos repetir, nos dimos cuenta de que ni teníamos la receta guardada en marcadores, ni mucho menos recordábamos las cantidades. Y vaya lástima, porque lo merecía, ¡y mucho!
Cuando vi estos muffins en uno de los tantos blogs estadounidenses que sigo, me acordé de aquellos y me apeteció probarlos, además de que ¡me encantan las recetas medidas en tazas! Pese a que no llegan al nivel de aquellos (o quizá sea mi memoria traicionera que los recuerda mejor incluso de lo que eran) ¡están realmente buenos! Así que, ahora sí, esta receta no pienso perderla.

