Esta receta me lleva directa a mi abuela y las celebraciones en que nos juntábamos todos los primos en su casa. No recuerdo ninguna de estas comidas familiares en que ella no hubiese preparado un brazo salado a base de puré de patata y que presentaba esmeradamente adornado. Los rellenos los iba variando, aunque normalmente solía ser o de atún, huevo duro y surimi (a veces con trocitos de piña incluida) o de la típica ensaladilla rusa.
Aunque llevaba ya tiempo con la idea de probar a hacer el brazo, me pasaba lo de siempre, que por una cosa u otra al final se me iban los días. Bueno, y que tampoco sabía muy bien cómo, o mejor dicho dónde, presentarlo para que quedase bonito y le hiciese justicia al del mi abuela *aunque el suyo fuese el triple de grande 😅 Y en esas estaba cuando di con este plato-pequeña-fuente en la web de Ohgar, que ya se ha convertido en mi tienda oficial en cuanto a monerías de cocina se refiere.
Total, que un poco como homenaje a la que considero mi segunda madre y a todos los recuerdos bonitos que tengo de ella, me hacía ilusión subir esta receta y así no perderla. Por fin, ¡aquí está!



